Turismo regenerativo aplicado a comunidades rurales: el ejemplo de Ek Balam

En diciembre de 2018 gracias a Martín Araneda, co-fundador de Camina Sostenible, tuvimos la ocasión de acompañarlo a realizar un taller aplicado sobre turismo regenerativo en la comunidad de Ek Balam, en el estado de Yucatán.

En Ek Balam, encontramos varias cooperativas y una de ellas es Uh Najil Ek Balam, donde su principal servicio es el hospedaje de viajeros en cabañas ecoturísticas, además de algunos tours para conocer la cultura maya. Este proyecto comenzó hace 18 años con ayuda de la secretaría de turismo y otras organizaciones. No obstante cabe destacar que los ejidatarios y miembros de la cooperativa se dedicaban en su mayoría a la milpa y a cultivar otros alimentos en el campo, con lo que supuso un cambio muy importante para ellos empezar a trabajar en turismo y capacitarse, algo que según admiten, nunca habrían imaginado.

A través de Camina Sostenible, Martín y su compañero Carlos Briceño trabajan en varios aspectos del movimiento de turismo regenerativo y llevan años posicionando esta filosofía a través de la Iniciativa Global de Turismo Regenerativo. Gracias a su extensa formación, además de sus varios trabajos por Chile y otros países latinoamericanos, Martín ya contaba con experiencia trabajando turismo regenerativo con comunidades de pueblos originarios, como por ejemplo los Mapuches.

Durante su andadura, han encontrado que es común que los proyectos, tanto comunitarios como no, pierdan fuerza, olvidando qué es aquello que los hace iniciar y perdiendo vitalidad. Por eso es importante volver trabajar desde el turismo regenerativo con ellos para retornar a las raíces y fortalecerse, regresando de nuevo a su propio propósito.

El taller en Ek Balam estuvo enfocado en la cultura organizacional y comenzó con una reorganización de la sala, donde se les invitó a los asistentes a sentarse en círculo. Según Martín, sentarse en círculo es un aspecto que aprendió de los Mapuches, quienes creen que en el centro de los mismos se encuentra el fuego, y por ende, la sabiduría.

Posteriormente, se pidió a cada participante presentarse y explicar qué es lo que a cada uno le gustaría mejorar con respecto a su actividad y función dentro de la cooperativa. Se pasó a dar la palabra a cada miembro de la comunidad quien hizo su propia reflexión. Analizando estas opiniones, Martín se dispuso a realizar una dinámica de grupo con el propósito de encontrar el sentido a la actividad de la cooperativa y retomar su fuerza y vitalidad.

Esta dinámica se centraba en volver a las raíces de aquello que hizo iniciar a la cooperativa, ya que, según los miembros de la cooperativa, los visitantes que llegan hasta aquí es para poder reencontrarse con los verdaderos mayas, convivir con ellos y aprender sobre sus tradiciones y su pasado. El valor reside en su propia herencia, aún viva de sus antepasados que tanto labraron, cuidaron y lucharon por esta tierra.

Con esto en mente, se trabajó sobre la base de que todos somos uno mismo y la importancia de fortalecer los lazos familiares, tan importantes dentro de un proyecto comunitario. A través del apoyo y de la comprensión, podemos seguir construyendo juntos, siempre que dispongamos de una base sólida de la que partir y respetando aquello que nos ofrece la madre tierra.

En Ek Balam la herencia que disponen es rica y abundante, la cual proviene de cada miembro de la cooperativa. En las comunidades es muy importante poder fortalecer este tipo de acciones, pero para facilitar este proceso es necesario implicar a todas las personas que participan activamente en su desarrollo turístico.

Posterior a la dinámica, se les preguntó a los asistentes qué es lo que ellos entendían como sus valores esenciales y aquello que les hace especiales, sus habilidades y talentos como comunidad. Entre las respuestas destacaron la lengua originaria, el que visitantes de todo el mundo puedan llegar aquí a aprender sobre la cultura maya, su vestimenta tradicional, los festejos o la protección de recursos naturales como la milpa y la conservación de especies autóctonas.

El taller terminó con una moraleja de lo que puede pasar con el proyecto si los integrantes no sienten como suyo su propio legado y toman las riendas de la actividad turística; si no se cuida la herencia de los antepasados y no se implican a los jóvenes en la gestión y operación del propio proyecto.

Como reflexión de la jornada, se expuso que el turismo debe estar al servicio de la comunidad, y no al revés. Debe ser una acción que honre y reciba de los abuelos y que se encuentre a disposición del futuro de los jóvenes. El turismo debe ser entendido como una herramienta, pero nunca como un fin.

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