Objetivo: integrar los valores éticos y la justicia social en las comunidades rurales

En Totonal, algo en lo que nos hemos empeñado desde nuestros inicios, ha sido en cambiar el paradigma del turismo tradicional y proponer un modelo que, a través de los valores del turismo responsable apueste por el diseño de viajes transformadores. ¿Qué significa esto? Viajes que verdaderamente crean momentos que hagan a la persona crecer, abrir nuevos horizontes en su forma de percibir la vida, reconectar con valores esenciales y fundamentales para regresar a casa sintiéndose parte de un complejo universo donde todos somos especiales.

El aspecto social es uno de los tres pilares que conforman el desarrollo sostenible. Un aspecto quizás no tan común a simple vista, ya que por lo general la sostenibilidad es erróneamente identificada en exclusiva con la biodiversidad, la naturaleza, la conservación y la protección de los ecosistemas… No obstante, si queremos que el turismo se convierta en una verdadera herramienta de cambio, además de garantizar la conservación de la biodiversidad, debemos implicar la población local, ponerles en el centro de nuestra rueda que va a hacer girar la maquinaria, bien engrasada, de un mejor turismo.

En ocasiones nos olvidamos que como viajeros y/o como empresas que ofertamos tours en muchos destinos del mundo, de que hay que tener varios factores en cuenta cuando llevamos a cabo tours o actividades que tienen como foco conservar y preservar la cultura local y la diversidad étnica. Por eso nos gustaría compartir contigo algunos puntos principales que recogemos en nuestro código de conducta empresarial, para trabajar con proyectos de turismo comunitario:

Sin nuestros anfitriones locales, el viaje no es nada más que un cambio de escena al lugar de origen, una mera consumición del tiempo y el espacio carente de contacto cultural, de aprendizaje personal y de conexión con el presente. Para que nuestros anfitriones locales puedan llevar a cabo este trabajo, creando experiencias viajeras transformadoras, debemos convertirnos en facilitadores que aseguren la sostenibilidad económica de estos proyectos, hacerles sentir orgullosos de su trabajo y recordarles que forman una parte esencial de un sistema turístico que aboga por crear un turismo más enriquecedor para todos.

En definitiva, buscamos empoderar a cada viajero para convertirle en lo que verdaderamente somos, seres que habitamos en un mismo planeta y que con nuestros actos y decisiones tenemos el poder de cambiar realidades y catalizar el cambio.

Un objetivo un tanto ambicioso y complejo, ¿cierto? No obstante, pensamos que el cambio es posible y para ello necesitamos implicar a todas y cada una de las personas con las que tenemos relación en nuestro día a día: familia, amigos, proveedores locales, lectores, viajeros que viajan con y sin nosotros, empresas con las que trabajamos…

Para conseguir este proceso, nuestros anfitriones locales son el ingrediente esencial. Ellos y ellas guardan la esencia de los valores ancestrales, comparten su conocimiento milenario que ha sido pasado de generación en generación, son conocedores de su entorno, de sus costumbres y tradiciones. Son los guardianes de la biodiversidad cultural y natural que alimenta la Madre Tierra, y hace que el planeta siga girando.

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